La reciente versión española del eco museo

En España, los medios locales —fuerzas vivas, profesionales jóvenes del medio natu­ral y rural, de la arqueología y la historia o el turismo— con el apoyo de las autorida­des de los municipios, han encontrado en el ecomuseo una fuente de inspiración para realizar proyectos de utilización de los recursos culturales del territorio en favor de sus comunidades, de gran alcance económico y social. La conversión del patri­monio histórico en memoria de la historia y como tal en símbolo de una identidad, y su relación con un territorio, han proporcionado el discurso idóneo a unos pro­yectos de puesta en valor del patrimonio local cuyos destinatarios no son los propios habitantes de la zona, insuficientes en número, sino un turismo cultural o un eco-turismo muy en voga. Estos proyectos, a veces muy ambiciosos, pretenden recom­poner un tejido social y económico desgastado por la emigración de la población local de origen agrario y pecuario en unos casos, o por procesos de reconversión indus­trial y deslocalización en otros. Buscan comprometer inversiones de las administra­ciones públicas y de las instituciones europeas. Entre las diversas propuestas de eco-museo que hay en España en marcha, dos sirven perfectamente para ilustrar la variante española del ecomuseo de los últimos años: el proyecto del Ecomuseo Saja-Nansa (Cantabria) y el Ecomuseu de les Valls d'Aneu (Cataluña).

 

  1. Proyecto del Ecomuseo Saja-Nansa. El Ecomuseo Saja-Nansa de Cantabria se presenta a sus potenciales usuarios como un museo habitado y avisa que tiene 1.000 kilómetros cuadrados de extensión, puesto que abarca toda la comarca con su naturaleza, sus pueblos y su cultura. Sus creadores afirman que “es un museo vivo donde el protagonista es la población de la zona que vive, trabaja, utiliza los recursos y conserva el medio de manera tal que puede ser utilizado como recurso turístico por el visitante”. Este, no obstante, se vale de unos llamados “soportes fisicos” para sacar el máximo partido de la visita, que son aparte de los paneles informativos y paneles de rutas dispersos por el territorio, las siguientes atracciones patrimoniales:

-Un centro de recepción en la Casa Rectoral de Puente Pumar, Poblaciones.

-Diversas oficinas de información dispersas por el territorio.

- la ferretería