La nueva museología:Crítica de ayer y hoy

Hugues de Varine, "consciente de la necesidad de abrir el museo tradicional, afirmó que el museo debía considerarse no un edificio, sino una región, no una colección sino un patrimonio regional y no un público sino una comunidad regional participativa. De ahí el triángulo de soporte de la nueva museología: territorio-patrimonio-comunidad"

Georges Henri Riviere, primer director del ICOM -1946-1965-, es a quien se le adjudica la definición de museo que actualmente propone el Consejo Internacional de Museos, también contribuye enormemente a la crítica del museo tradicional y el nacimiento de la nueva museología mundial. De 1971 a 1982 organizó e impartió el Curso de Museología en la Universidad de París, donde transmitió sus ideas contestatarias a la museología dominante en esa época.

En la Mesa Redonda de Santiago de Chile en mayo de 1972, se puso de manifiesto que, "la función básica de los museos es ubicar al público dentro de su mundo para que tome conciencia de su problemática como hombre-individuo y hombre-social, de tal manera que la recuperación del patrimonio deberá, ante todo, cumplir una función social".

 

Pierre Mayrand de Quebec establece "...El método consiste en señalar a grupos de la población, mediante una actividad de sensibilización y de documentación simultánea singular, el valor simbólico de ciertos objetos para la comunidad entera y asegurar su conservación en sitio con esfuerzos preventivos. Tal determinación e inventario permitirá eventualmente presentar el objeto o la memoria, dentro de una exposición temporal temática y verificar su valor simbólico. Esto es de todo punto de vista el proceso más conforme con la filosofía del Ecomuseo".


Michel Fortin colaborador de Mayrand afirma "...el objeto por su calidad de testimonio y su valor simbólico, deviene instrumento desencadenante de un proceso de toma de conciencia y valoración de un patrimonio dado".

 

Miriam Arroyo de México, dejó escrito, "...el museo comunitario posibilita el reconocimiento cultural entre los pueblos y la creación de un mundo fraternal. Este tipo de museo difunde las singulares expresiones y códigos de comunicación de la comunidad, con el fin de preservar y conservar el área social y territorial; fortalece el sentimiento de pertenencia a un grupo al integrar y acercar a sus miembros individuales. Impulsa la revalorización de su idioma, tradiciones, costumbres, condiciones geográficas, formas de producción y promueve además, una relación mas afortunada entre las comunidades, favoreciendo así el intercambio cultural.


En síntesis, tanto el museo comunitario como el ecomuseo, son producto de una reflexión teórica de las debilidades y limitaciones del museo tradicional, por lo que se genera una nueva propuesta museológica donde intervienen categorías y conceptos bien definidos, aunque en muchos casos, sólo podemos deducir su presencia dado su carácter implícito formando parte de las diversas experiencias de la nueva museología mundial.30 años después, Pierre Mayrand nos plantea que hoy la función de la nueva museología es esencialmente política y que debemos ofrecer una respuesta al mundo global y sus excesos que estamos padeciendo, de lo contrario el movimiento de la nueva museología podría ser derrotado y sucumbir ante la coquetería de las modas supuestamente innovadoras de la museología tradicional dominante, en consecuencia, no dice, debemos impulsar ideas claramente sustentadas, valientes y tomando seriamente una posición en el mundo. Es necesario construir consensos firmes al interior de movimiento de la nueva museología, el surgimiento de líderes que promuevan y conserven el espíritu de verdaderos militantes en acción, con el fin de romper el aislamiento de la organización e integrándose a los movimientos sociales existentes.

 

En ese sentido, Iñaki Díaz Balerdi nos recuerda que en España, las estrategias de desarrollo cultural posfranquista, particularmente las referentes a la participación, identificación, interlocución o democratización de las políticas museísticas, se encuentran muy lejos de ser las idóneas y permanecen ancladas en modelos elitistas, poco democráticos y siempre focalizados en torno al sacrosanto objeto patrimonial y no a los que deberían ser los auténticos protagonistas de la aventura museológica, es decir, las personas, la comunidad, los visitantes, los públicos plurales y diversos, condenados la mayoría de las veces a la pasividad y al consumo acrítico de ofertas que privilegian la espectacularidad sobre la pedagogía patrimonial.


En ese contexto, Maurizio Maggi, impulsor de la ecomuseología en Italia, nos dice que el crecimiento de la conciencia de la gente sobre el valor de su cultura es un proceso lento. Esto toma años para convencer a productores locales de adaptar sus técnicas al mercado, frente a la conservación del espíritu de la tradición. Esto toma años para convencer a los habitantes de un valle alpino de conservar sus arquitecturas tradicionales, en vez de hacer totalmente edificios nuevos, observando que el ciclo político es dramáticamente (radicalmente) más corto. Una vez que los habitantes del lugar son conscientes del valor de, por ejemplo, sus viejos edificios encantadores, esto toma pocos días para que un empresario compre y transformarme un pueblo antiguo e instale un complejo turístico "tradicional", apareciendo como supuestas ventajas para los habitantes del lugar, una pequeña cantidad de dinero a cambio del negocio y algunos empleos como camareros. Con respecto a los museos, tanto tradicionales como los nuevos, en gran parte dependen de favores de los políticos gobernantes, convirtiéndose esto en una gran debilidad. Además de esto, los nuevos museos carecen de una estrategia general y es controlada desde fuera su visión y función social, quedando a merced de los intereses y estrategias de la fugaz carrera de políticos y profesionales orientados en su propio beneficio, quienes están cómodamente integrados en el sistema político dominante.

Uno de los principales fundadores de la nueva museología internacional, el francés Hugues de Varine, recientemente nos envió la siguiente reflexión: “para mí el principal enemigo de la nueva museología es el turismo, o más bien la obsesión de los responsables locales políticos y administrativos del turismo, quienes consideran esa vocación como el principal objetivo del museo local. Luego viene la hostilidad de muchos profesionales de la museología clásica y de administraciones nacionales de museos que trabajan contra la nueva museología. Por tal motivo, esa es la principal dificultad para impulsar el museo en la dirección de la nueva museología de acuerdo a sus principios que le dieron origen “. Ante esto, se pregunta, ¿ qué hacer ?, de Varine considera que es necesario impulsar una red de redes, a partir de grupos regionales, nacionales y temáticos, buscando afinidades, compuestos de gente que se reconocen en la nueva museología, unir todo esto aprovechando al máximo el Internet

Por último, Odalice Priosti de Santa Cruz de Río de Janeiro, Brasil, establece de manera elocuente que las principales dificultades que presenta la nueva museología es el hecho de no aceptarse esa iniciativa como un proceso pedagógico lento que conlleva una afirmación y patrimonialización colectiva, lo cual no se puede medir bajo los mismos parámetros de calidad de los museos ya consolidados, en función de otros objetivos, otros métodos y otros caminos. Por otra parte, también existe la disociación entre el saber de las comunidades y los saberes técnicos en la concepción, promoción y gestión del museo comunitario, lo que puede ser corregido con el intercambio y la solidaridad entre los profesionales de la nueva museología y los actores sociales de esas comunidades por medio de talleres y estrategias de cooperación, logrando un rico intercambio para ambos.