Organizaciones dependientes con autonomía de gestión

Muchos rituales públicos como los que hemos comentado en el apartado anterior, han tendido en los últimos años a ceder la capacidad de gestión a sus museos, transformándolos en organizaciones autónomas. Dos tipos de problemas han impulsado esta tendencia. En primer lugar los recortes presupuestarios han aconsejado dar margen de maniobra a los museos y capacitarlos para preocuparse por sí mismos ingresos suplementarios distintos de los asignados. El segundo lugar lo han hecho para evitarse conflictos internos de carácter corporativo. Estos museos siguen siendo orgánicamente dependiente auque ahora disponen de un nivel de autonomía de gestión que se focaliza en un patronato, junta o consejo. Es el caso en España del Museo del Prado, hoy día organización autónoma (organismo autónomo según el lenguaje oficial), con su propio patronato. También es el caso del Museu Nacional d´Art de Catalunya cuyo patronato reúne a representantes de la administración central, de la Generalitat de Catalunya y del Ayuntamiento de Barcelona (las administraciones agrupadas que constituyen como consorcio la autoridad tutelar), así como a representantes de empresas patrocinadoras, de Amigos del Museo y de coleccionis6ta privados.

El patronato de este tipo de organizaciones es nombrado por la autoridad tutelar que reserva para si un número representativo de votos en el mismo y se completa con el director y con representantes de entidades con presencia social, económica o cultural del entorno del museo. Se trata de un órgano con poderes como proponer nombrar al director del museo, supervisar su trabajo, trazar las grandes líneas de actuación (planes y políticas) Conjuntamente con el director, dar aprobación a los grandes proyectos y contribuir a la viabilidad económica-financiera del museo.

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Si se trata de museos de administraciones publicas los empleados son personal funcionario o contratado. En los demás casos siempre se tata de contratados. Como se habrá adivinado, el muso no es normalmente el empleador sino la propia autoridad tutelar o titular. Aunque la pirámide jerárquica con su típico organigrama en forma de árbol siga siendo el modelo de estructura organizativa mas usual, en ciertos museos se tiende a ensayar modelos alternativos, como el funcionamiento por grupos de trabajo abiertos y dinámicos que suman o restan gente en función de sus especialidades y del programa que se va a realizar.

El sistema de financiación de los museos con autonomía de gestión es parecido al determinado grado de autonomía para gestionar su economía, se tiende en algunos casos y países a sustituir la asignación presupuestaria anual por subvenciones. Conviene precisar que se trata de cosas muy distintas. Una asignación refleja una cantidad fija prevista con anterioridad. Una subvención es aleatoria en cuanto al montante, aunque puede seguir teniendo la misma periodicidad. No obstante hay que pedirla, por lo que no es un dinero que se recibe de forma automatica, como sucede con la asignación. Al faltar la seguridad, con el régimen de subvenciones el museo se ve empujado a buscarse fuentes de financiación suplementarias. Sin embargo, al disponer caja propia para el dia a dia, el museo con autonomía de gestión goza de mas libertad de acción, con la seguridad de que las rentas que genere o las que se procure de otras dependencias publicas o de empresas patrocinadoras se quedaran en casa.

Por lo que respecta a los activos del museo, como en el caso anterior, pueden tener distintos propietarios publicos (y aun privados) o estar en manos de una única administración publica. Si se trata del primer caso, los propietarios estarán             representados en el patronato.