Museos de Ciencias de la Naturaleza.

Herederos como los museos de ciencia y t√©cnica de los antiguos gabinetes de curiosidades del Barroco, atesoran¬† el m√©rito de haber sido los primeros laboratorios donde se produjo verdadera ciencia experimental. La Revoluci√≥n cientifica del siglo XVII dio un nuevo sentido a la conservaci√≥n de los naturalia, hasta entonces meras curiosidades, para convertirlos en¬† pruebas inestimables del¬† comportamiento de la naturaleza, es decir, en ‚Äúdocumentis‚ÄĚ para uso de la ciencia.

Los museos de ciencias de la naturaleza son asimismo deudores de los grandes naturalistas del siglo XVIII como Linneo, autor del sistema de clasificaci√≥n universal de los seres vivos que aplic√≥ al jard√≠n bot√°nico de la Universidad de Uppsala (Sue-cia), o Buffon, que convirti√≥ el Jard√≠n des Plantes del Rey en Par√≠s en jard√≠n bot√°ni¬≠co experimental (m√°s tarde en Museo de Historia Natural). En Espa√Īa destaca el linaje de los Salvador, naturalistas menos c√©lebres internacionalmente, pero posee¬≠dores del gabinete de historia natural m√°s importante de Barcelona en el siglo XVII y fundadores del primer museo abierto al p√ļblico en la ciudad, en 1806.

Los primeros museos enciclop√©dicos como el British Museum reun√≠an dentro de unos mismos muros colecciones de historia natural y colecciones de historia humana. Sin embargo, hacia finales del siglo XVIII, las colecciones llamadas cient√≠ficas tendieron a ser instaladas en museos creados a prop√≥sito, los museos de historia natural, como el Museo de Historia Natural de Londres, cuyo nuevo edificio data de 1879, o el citado Museo de Historia Natural de Par√≠s. Estos museos estaban asociados a extensos jardines bot√°nicos en los que experimentar con las plantas. √Čste fue el proyecto inicial del actual Museo del Prado de Madrid, que se pens√≥ para alojar el Museo de Historia Natural y la Academia de Ciencias junto al Jard√≠n Bot√°nico del rey, y no lejos del Real Observa¬≠torio Astron√≥mico. El aumento del tama√Īo de las colecciones, la necesidad de siste¬≠matizaci√≥n de los conocimientos y los progresos experimentados por el m√©todo cien¬≠t√≠fico, dieron lugar en el siglo XIX a una mayor especializaci√≥n disciplinar con la consiguiente aparici√≥n de museos especializados de geolog√≠a, paleontolog√≠a y zoolog√≠a. Algunos de los m√°s importantes de esos museos son universitarios, como el Museo Sedgwick de Cambridge, o han estado vinculados desde sus or√≠genes a la Universidad, como el Museo Geol√≥gico del Seminario de Barcelona (de titularidad eclesi√°stica). Otros pertenecen a instituciones cient√≠ficas de alcance nacional, como el Museo Nacio¬≠nal de Ciencias Naturales de Madrid, vinculado al Consejo Superior de Investigacio¬≠nes Cient√≠ficas, heredero del primer museo carolino fundado en 1772.

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Presentación Diapositivas

Hoy d√≠a museos como el Museo Americano de Historia Natural de Nueva York o su hom√≥nimo de Londres conservan colecciones que cuentan por millones sus efectivos y por miles sus empleados altamente cualificados. La investigaci√≥n con herbarios y con las ingentes colecciones sistem√°ticas de f√≥siles, moluscos y dem√°s espec√≠menes, m√°s el trabajo de campo, siguen siendo actividades obligadas e insus¬≠tituibles para la construcci√≥n de teor√≠as cient√≠ficas sobre la naturaleza y la vida, aunque a nivel de calle estos museos sean seguramente apreciados sobre todo por su labor pedag√≥gica y divulgadora. En estos tiempos de cambio clim√°tico, alar¬≠mante p√©rdida de la biodiversidad y rampante contaminaci√≥n ambiental, su valor social se acrecienta a√ļn m√°s si cabe en el contexto de la necesaria educaci√≥n ambien¬≠tal. Al hilo de esta necesidad, parques naturales aparte, han ido surgiendo en muchos pa√≠ses museos y centros "de naturaleza", de √°mbito local o regional, cuyo prop√≥si¬≠to es la divulgaci√≥n de los valores ambientales y cient√≠ficos. En Espa√Īa los hay nota¬≠bles, por ejemplo en las islas Canarias, caso del Museo de la Naturaleza y el Hom¬≠bre de Tenerife.

Nueva museologia: corriente de pensamiento museol√≥gico postmarxista naci¬≠da a principios de los a√Īos ochenta en el √°mbito de la francofog√≠a que aspira a renovar la disciplina. Sus principales inspiradores fueron Rivi√®re, Varine Bohan y Desvall√©es. Pone el √©nfasis en la dimensi√≥n social del museo, en su arraigo en la comunidad, en la necesidad de un enfoque pluridisciplinar y en una concepci√≥n integradora y globlalizadora de la museologia. Su campo de experimentaci√≥n es el ecomuseo y entre sus valedores predominan los histo¬≠riadores y los etn√≥logos.

Museologia cr√≠tica: corriente de pensamiento museol√≥gico postmoderna que re√ļne visiones cr√≠ticas diversas con la tradici√≥n museol√≥gica moderna. Su deno¬≠minador com√ļn es la apuesta por la subjetividad y la voluntad de revisar cr√≠¬≠ticamente el quehacer de los museos a la luz de los problemas contempor√°¬≠neos. Entre sus valedores destacan antrop√≥logos, historiadores del arte y soci√≥logos interesados en las relaciones de poder (por ejemplo, entre Occi¬≠dente y el Tercer Mundo o entre hombres y mujeres). La ordenaci√≥n por temas sustitutiva de la ordenaci√≥n habitual por etapas en la Tate Modem de Londres es un ejemplo del influjo de esta corriente sobre la museograf√≠a actual.